1º Desalar el bacalao durante 40 horas en abundante agua.Cambiar el agua cada 8 horas (5 cambios de agua).
2º En un sarten grande con abundante aceite de oliva freir a fuego (muy, muy lento) la cebolla cortada en juliana , hasta que se ponga marrón , pero evitando que se queme.Tiene que hacer... chup...chup y hay que vigilarla y moverla de vez en cuando y así lo conseguiremos.
3º Pasamos por harina los 12 pedazos de bacalao que ya hemos desalado y quitado las espinas y acto seguido los freimos en abundante aceite de oliva , solamente hata que estén dorados.
4º Añadimos el bacalao a la cebolla que ya tenemos hecha (marrón pero sin quemarse) y le damos unas vueltas conjuntamente. Probamos de sal y si es preciso salamos al gusto.Hay que tener en cuenta que la cebolla es dulce y es preferible no pasarse de sal.
Es un excelente segundo plato y podemos acompañarlo perfectamente con un vino blanco o tinto , según la preferencia de cada quién.
Esta manera de poner el bacalao era tradicional en nuestra familia y se comía una vez por semana.Mi madre Magdalena , que había heredado la fórmula de su madre y esta de la suya , bordaba esta rico manjar.
Luis Ornosa i Pamies
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